Observatorio de Bioética, UCV

Humanos o Posthumanos

Informes / BIOÉTICA PRESS

Humanos o Posthumanos
15 noviembre
08:48 2013

Para el ingeniero de Google Ray Kurzweil, la singularidad tecnológica está cerca. ¿Nuestra especie está a punto de evolucionar artificialmente y convertirse en algo diferente de lo que ha sido siempre. ¿Estamos preparados para afrontarlo?

La Singularidad será un acontecimiento que sucederá dentro de unos años con el aumento espectacular del progreso tecnológico debido al desarrollo de la inteligencia artificial. Eso ocasionará cambios sociales inimaginables, imposibles de comprender o predecir por cualquier humano anterior al citado acontecimiento. En esta fase de la evolución se producirá la fusión entre tecnología e inteligencia humana. Finalmente la tecnología dominará los métodos de la biología hasta dar lugar a una era en que se impondrá la inteligencia no biológica de los posthumanos que se expandirá por el universo.

Kurzweil pronostica que el siglo XXI marcará la liberación de la humanidad de sus cadenas biológicas y la consagración de la inteligencia como el fenómeno más importante de nuestro universo. Los ordenadores tendrán una inteligencia que los hará indistinguibles de los humanos. De esta forma, la línea entre humanos y máquinas se difuminará como parte de la evolución tecnológica. Los implantes cibernéticos mejorarán a los seres humanos, dotándolos de nuevas habilidades físicas y cognitivas que les permitirán actuar integradamente con las máquinas.

Hace falta decir que Kurzweil es un insigne representante de la ideología transhumanista.

El filósofo Nick Bostrom ha definido el transhumanismo como “un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y aplicar al hombre las nuevas tecnologías, a fin de que se puedan eliminar los aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana: el padecimiento, la enfermedad, el envejecimiento e, incluso, la condición mortal”.

Según esta visión, hay que diferenciar entre transhumano y posthumano. El primero sería un ser humano en transformación, con algunas de sus capacidades físicas y psíquicas superiores a las de un humano normal. En cambio, un posthumano sería un ser (natural-artificial) con unas capacidades que sobrepasarían de forma excepcional las posibilidades del hombre actual. Esta superioridad sería tal que eliminaría cualquier ambigüedad entre un humano y un posthumano, completamente diferente y más perfecto.

Estamos ante un gran debate sobre el futuro de la condición humana, la organización social, el hábitat urbano, el misterio de la iniquidad, y nuestra relación con el orden natural que rige el mundo y el cosmos. Con el fin de abordarlo hace falta una gran dosis de prudencia y responsabilidad. El proyecto humano es abierto. La integración cognitiva será clave en esta etapa evolutiva del hombre y la noosfera. Necesitaremos un humanismo fundamentado en la conciencia universal, abierto a la Trascendencia, centrado en la libertad y dignidad de la persona, en su esencia, belleza y perfeccionamiento integral. El ser humano es aquel que equilibra condición biológica y dimensión espiritual. Los mecanismos clave de la evolución humana son el amor y el altruismo. La evolución va hacia el Espíritu (Alberto Cortina, La Vanguardia, 29-IX-2013).

El filósofo Albert Camus afirma que “el hombre es la única criatura que rechaza ser lo que es”. Este inconformismo explica el éxito evolutivo del Homo sapiens: nuestra extraordinaria capacidad de adaptación al medio, desde las sabanas africanas hace 40.000 años al espacio exterior. El transhumanismo quiere introducir artificialmente unas mejoras (genéticas, orgánicas, tecnológicas) en el hombre con el objetivo declarado de hacerlo más feliz. Nos podemos imaginar, no ya los deseables resultados de la medicina regenerativa o la robótica, sino verdaderos ciborgs (seres biónicos), con chips integrados que les permitan interactuar mentalmente con otros individuos y con superordenadores o androides. O bien, superatletas que representen el dopaje fisicoquímico perfecto y dejen atrás nuestros Usain Bolt o Ryan Lochte.

Esas modificaciones neuronales/conductuales también podrían alterar nuestros procesos deliberativos, comprometiendo nuestra libertad.

Hay que reflexionar prudentemente y dotarnos de regulaciones adecuadas que respeten los principios de libertad, igualdad y fraternidad, que son primordiales para todo el mundo. Sin embargo, la mejora humana promovida por el transhumanismo comportaría a la larga la desaparición de lo que somos ahora, quizás pasando por una más o menos larga sumisión a los nuevos posthumanos. ¿Estamos preparados para eso o bien pensamos que hay que conservar nuestro patrimonio genético –cuya manipulación es objetivo prioritario de los transhumanistas– y seguir siendo hombres, con nuestra dignidad inalienable? Los códigos bioéticos prohíben la modificación genética de las células de la línea germinal, precisamente con el fin de evitarlo. Cada día conocemos mejor nuestro genoma, pero también crece lo que desconocemos.

¿Pensamos de verdad que unos seres posthumanos superdotados física y cognitivamente serían más felices? ¿Queremos acabar convirtiéndonos en sociedades totalitarias, como las reflejadas en los filmes Gattaca o La isla o, el más reciente Elysium, en el que estos posthumanos dominan y desprecian a los humanos normales? ¿Sería justo que unos cuantos –seguramente los más ricos– tengan acceso a todas estas mejoras, mientras una gran mayoría queda al margen? El hombre ha triunfado evolutivamente porque ha estado y es cooperativo, no cuando es egoísta. Albert Einstein decía que “Dios no juega a los dados”; a ver si seremos ahora los hombres los que jugamos, pero mucho cuidado, porque el riesgo de perder será nuestra desaparición como especie (Miguel Angel Serra, La Vanguardia, 29-IX-2013).

Selección genética embrionaria, una técnica claramente eugenésica

Justo Aznar.
Director del Instituto de Ciencias de la Vida de la UCV
Miembro de la Pontificia Academia para la Vida

Humanos o Posthumanos
Relevancia

SINOPSIS: ¿Nuestra especie está a punto de evolucionar artificialmente y convertirse en algo diferente de lo que ha sido siempre. ¿Estamos preparados para afrontarlo? Hay un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y aplicar al hombre las nuevas tecnologías, a fin de que se puedan eliminar los aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana: el padecimiento, la enfermedad, el envejecimiento e, incluso, la condición mortal.

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