Hace una semana el Instituto Nacional de Estadística hizo públicos los datos demográficos correspondientes al año 2012. Resultan demoledores. Desde 2008 el número de nacimientos se ha reducido casi un 13 por ciento. La tasa bruta de natalidad ha descendido hasta el 9,7 por 1.000 habitantes. La edad media de la maternidad en las mujeres españolas se ha elevado a los 32,1 años. Los hogares con un solo hijo se configuran ya como el modelo mayoritario. La figura del hermano estará ausente en la mayoría de las familias españolas. Se miren como se miren, todos los datos son negativos. (Eugenio Nasarre. Páginas Digital, 22-II-2013).