Observatorio de Bioética, UCV

Muchos niños que desafían los estereotipos de género no son transexuales

 Última hora

Breverías / Transexualidad / Ley Transexualidad Home / BIOÉTICA PRESS

Muchos niños que desafían los estereotipos de género no son transexuales
12 abril
12:11 2018

En «Niños transgénero», Kristina Olson, habla sobre su experiencia transgénero: “Entre los 6 y los 16 años, yo quería ser un chico. Jugaba casi exclusivamente con ellos, odiaba las cosas de chicas y las otras niñas me parecían bastante tontas. Hoy, mi forma de pensar está mucho más alineada con el mundo masculino, pero soy definitivamente una mujer, felizmente casada con un hombre. Es imposible que un niño tenga la madurez suficiente para tomar la drástica decisión de iniciar un tratamiento médico de cambio de sexo” (Elsa Huntley. Vancouver). Ante esta afirmación responde, en la misma revista, Olson: “Es una observación útil. Como se menciona en el artículo, muchos niños que desafían los estereotipos de género no son transexuales. El artículo y mi trabajo se centran en las transiciones sociales tempranas, las cuales implican medidas como cambiar de nombre, no un tratamiento médico. Como investigadora ajena a la clínica, no defiendo ni condeno tales intervenciones. Mi esperanza es que mi trabajo resulte útil para determinar qué niños crecerán con una identidad cis o transgénero hasta la vida adulta, y clarificar qué tipo de tratamientos maximizarán su bienestar”.

Muchos niños que desafían los estereotipos de género no son transexuales
Relevancia
Compartir

Acerca del autor

OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV

Artículos relacionados

1 comentario

  1. Sergio
    Sergio mayo 07, 21:15

    Hace tiempo que vengo diciendo exactamente lo que se refleja en este artículo: que ser una mujer más “masculina” o un hombre más “femenino” no hace que la primera deje de ser COMPLETAMENTE mujer y femenina, y el segundo COMPLETAMENTE hombre y masculino.

    De hecho, muchos niños y niñas sufren problemas de confusión sexual porque no se estimula su naturaleza sexual inherente (masculina en el caso de ellos y femenina en el caso de ellas), pero otros muchos (o los mismos) terminan confundidos porque no se respeta que puedan ser mujeres o varones que, siéndolo del todo, no se amolden a concepciones estereotipadas de lo que debe ser una mujer y un varón.

    Por ejemplo: muchos niños sensibles desarrollan inclinaciones homosexuales porque otros niños les dicen “mariquitas”, en vez de ser integrados en el mundo de los hombres como unos hombres más, ya que no lo son menos por no ir de “machos”.

    Es decir: para educar a un niño o niña sexualmente sano/a hay que recordarle siempre que es niño o niña y heterosexual -sin venderle estupideces ideológicas “generistas”-, pero también respetar que lo sea a su manera.

    Por cierto, es curioso lo mucho que a la ideología de género, que habla de “fluidez”, deconstruír, etc. le gustan los estereotipos sexuales, como vemos en la prontitud con que dicen identificar a un niño como “niña atrapada” por ser su masculinidad un tanto diferente,en la estética hipermasculina de muchos gays, en la exagerada -y por tanto ridícula- ultrafeminidad de los travestis, etc.

    Señal de que lo único que hay detrás del LGBTIQ (van a agotar el abecedario) es un alma herida con una confusión de narices.

    Responder a este comentario

Escribe un comentario

Su email no será publicado.
Los campos requeridos están marcados *

Suscribete a nuestros Newsletters

Selecciona lista(s):