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¿Redefinir los sexos?

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¿Redefinir los sexos?
18 julio
11:34 2016

La redefinición de los sexos implicaría la existencia de un “mosaico intersexos”

Un artículo publicado en Nature plantea la posibilidad de considerar la realidad sexuada no como una entidad binaria (masculino y femenino) sino como un espectro en cuyos límites se situarían lo masculino y lo femenino, pero que albergaría todo un gradiente de estados intersexuales, en los que no se daría una identificación nítida con ninguno de los “extremos”, masculino y femenino. (1)

La autora, Claire Ainsworth, basa su argumento en la existencia de los llamados Desórdenes del Desarrollo Sexual (conocidos como DSD, siglas en inglés de “disorders of sex development”), consistentes en la manifestación de anomalías en la constitución genotípica y fenotípica que ocasionan que ciertos individuos presenten o bien genitales ambiguos, o bien rasgos virilizantes en mujeres o feminizantes en varones, cuyo origen suelen ser defectos en determinados genes que pueden perturbar tanto de la conformación anatómica de los genitales y las características sexuales externas, como de la función endocrina y la fertilidad.

Según se afirma en el artículo y aplicando un criterio poco riguroso, podrían incluirse como desórdenes del desarrollo sexual patologías como la hipospadia, una malformación del pene que sitúa la apertura uretral en la parte inferior del mismo en lugar de la zona distal. Dada la frecuencia con que aparece esta malformación, su consideración como Desorden del Desarrollo Sexual elevaría su prevalencia hasta el 1 % de todos los nacidos, según autores.

A mi juicio la autora extrae conclusiones inconsistentes con la evidencia de los datos que aporta. Considerar que la existencia de anomalías genéticas, algunas conocidas y otras no, responsables de alteraciones en la conformación del sexo masculino y femenino en algunos individuos, justificaría la redefinición de los sexos, añadiendo todo un espectro de variantes o posibilidades que recorrerían el espacio entre lo masculino y lo femenino, supondría elevar la excepción a la categoría de norma.redefinicion de los sexos

Las anomalías que la autora recoge y detalla en su artículo como DSD, no dejan de ser anomalías, algo muy distinto a la manifestación fisiológica que, en estado de homeostasis, muestran los individuos de la especie humana, en forma de varones o mujeres.

La frecuencia real de los estados de indefinición sexual (varones con estructuras sexuales femeninas y viceversa) es extremadamente baja, más de 100 veces inferior a la manifestada en este artículo, tal como afirman otros autores. (2) Estaríamos hablando de infrecuentes excepciones a la norma marcada por la naturaleza.

El artículo pasa por alto, por otro lado, la realidad de que la conformación sexual masculina y femenina persigue el fin biológico de la procreación; por tanto, confiere la fertilidad a ambos sexos, asegurando la perpetuación de la especie. Sin embargo, los estados “intersexo”, tal como los define la autora, son generalmente estériles, precisamente por tratarse de manifestaciones fenotípicas de errores genéticos que comprometen el normal desarrollo de estructuras anatómicas, procesos bioquímicos, endocrinos o neurológicos.

Por último, se critica acertadamente la intervención prematura en los casos de individuos con malformación de los genitales que les provocan indefinición sexual o conformaciones ambiguas, y que, en muchos casos, son intervenidos tempranamente tras el nacimiento para conformarlos como varones o mujeres, dependiendo de las posibilidades de reconstrucción quirúrgica hacia la morfología masculina o femenina, y pasando por alto la propia percepción del sujeto -que se produce de modo más consolidado no antes de los 13 años- o su constitución genética, que determinará el balance endocrino, neurológico y bioquímico en la madurez sexual.

Las personas que padecen DSD, deben ser tratadas con la prudencia, intensidad y eficacia que requiere su dignidad, pero la existencia de estos trastornos no debe confundirse con la existencia de un “mosaico intersexos”, sino como excepciones a la regla de la sexualidad binaria masculina y femenina, específica de la especie humana.

Referencias

  1. Ainsworth C. Sex redefined. Nature. 2015; 518(7538): 288-91.
  2. Sax L. How common is intersex? A response to Anne Fausto-Sterling. The Journal of Sex Research. 2002; 39(3):174.

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Julio Tudela

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3 comentarios

  1. carlos alberto Forcada
    carlos alberto Forcada agosto 31, 17:01

    Según aprecio,lo expresado por el autor es elocuente demostración de la virtud de la prudencia.En pocas frases rebate la afirmación de la supuesta existencia de un¨mosaico intersexos¨,apelando a la lógica ya que como bien dice,la excepción nunca puede justificarse como regla. Atte. Carlos Forcada.Buenos Aires.
    Argentina.

    Responder a este comentario
  2. Belkis Ferrer
    Belkis Ferrer agosto 24, 16:30

    Gracias por esta pagina web y este articulo en particular. Ayudan enormemente a tratar de manera profesional y objetiva, temas tan importante y en boga hoy en dia.

    Responder a este comentario
  3. lilian dodera
    lilian dodera julio 22, 00:19

    Bien muy claro.

    Responder a este comentario

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