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Causas de la transexualidad. ¿Existe un gen de transexualidad?

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Causas de la transexualidad. ¿Existe un gen de transexualidad?
28 junio
12:18 2016

Pdf logo“Hay una dotación genética inamovible, XX, si se trata de una mujer o XY, si se trata de un varón” 

 

Para poder evaluar la Ley de Transexualidad que el pasado viernes 21 de octubre de 2016 fue aprobado por el Gobierno Valenciano, nos parece conveniente puntualizar algunos aspectos biomédicos que seguramente facilitarán un equilibrado juicio sobre la misma.

Definición

De acuerdo con los criterios médicos psiquiátricos más recientes, la transexualidad “se puede definir como un trastorno de la identidad sexual, que ocasiona una disforia de género, entendiendo como tal el posible desequilibrio psicológico que puede surgir ante el antagonismo entre la imagen corporal deseada y la percibida. Dicho desequilibrio psicológico puede ser permanente o puede resolverse en algún momento de la vida, especialmente tras la adolescencia”.

Según el “International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems (ICD)-10“, la transexualidad se puede definir como “el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo opuesto, lo cual usualmente va acompañado por una sensación de disconformidad con el sexo anatómico que uno tiene y consecuentemente con el deseo de recibir un tratamiento hormonal o quirúrgico para que el propio cuerpo sea acorde con el sexo preferido por cada uno”.

Pero antes de proseguir adelante nos parece necesario introducir una precisión terminológica, definir el significado de sexo y género. Por sexo se entienden las características  genéticas, biológicas, anatómicas y psicológicas de una persona, mientras que el término género hace referencia a la identificación psicológica que una persona se atribuye a sí mismo, hombre o mujer, y a su asignación social (1). Por identidad sexual se refiere al sexo por el que una persona se siente sexualmente atraída (2).

Causas de la transexualidad

Antes de seguir adelante hay que dejar constancia de que al hablar de transexualismo no nos estamos refiriendo a anormalidades sexuales genéticas, como pueden ser el síndrome de Turner o el de Klinefelter(2).

Al valorar los aspectos biomédicos de la transexualidad, referidos al proyecto de ley que comentamos, la primera pregunta que habría que plantearse es si la transexualidad está genéticamente determinada, es decir si existe un gen específico para ella o a que pueden existir alteraciones cerebrales que puedan predisponer a desarrollarla.

En lo que a nuestro conocimiento alcanza, no hay evidencia médica de la existencia de un gen de transexualidad, pero sí parece que hay datos científicos suficientes para afirmar que pueden existir alteraciones cerebrales que pueden favorecer la transexualidad ante estímulos ambientales diversos.

Indudablemente las personas transexuales tienen una dotación genética inamovible, XX, si se trata de una mujer o XY, si se trata de un varón. Esta identidad genética no varía a lo largo de la vida de cada persona. Es decir, en los transexuales el sexo está determinado cromosómicamente, por lo que son de forma definitiva mujeres (XX) u hombres (XY). Consecuentemente, su persona se expresará siempre en un cuerpo que necesariamente es masculino o femenino. La no aceptación de esa representación corporal es la causa de la angustia psíquica que condiciona la disforia de género.

Lo que sí parece que puede existir es una predisposición cerebral para la transexualidad, que puede consolidarse al interactuar con factores ambientales, especialmente sociales y educacionales, o pueda atenuarse según se traten dichos factores.

En relación con ello, existe una amplia evidencia de que hay objetivas diferencias en la morfometría cerebral entre hombres y mujeres, que afecta tanto al volumen cerebral como a su estructura, ya que está bien establecido que el volumen del cerebro masculino es mayor que el femenino (3). Sin embargo, la mujer tiene mayor proporción de materia gris y el hombre de materia blanca. El volumen del cerebro de los transexuales parece ser intermedio entre hombres y mujeres (1), (4).

El desarrollo del cerebro en los fetos, en lo que hace referencia a su desarrollo sexual, depende en gran parte de la acción de determinadas hormonas y de la sensibilidad de su cerebro a la acción de las mismas, pues la acción hormonal sobre el cerebro puede favorecer que éste se desarrolle disconformemente con su identidad sexual genética y con la expresión corporal de su sexo (4). Así se pueden dar personas XY, cuyo sexo aparente es masculino, pero cuyo cerebro tiene características femeninas, por lo que tienden a expresarse como mujeres. Por el contrario hay personas XX, con órganos genitales femeninos, pero que tienden a expresarse como hombres. Todo ello parece confirmar, según recientes datos científicos, que la transexualidad puede estar asociada con un desarrollo cerebral atípico durante la etapa fetal (4).

En este sentido, se conoce desde 1995 que la región del cerebro que parece controlar el desarrollo, en los transexuales masculinos que se expresen como femeninos (m-f) tiene un volumen cerebral tendente a ser femenino, mientras que en los transexuales femeninos que se expresan como masculinos (f-m) tiende a ser masculino. Diversos trabajos posteriores han confirmado estos hechos. En efecto, en el cerebro masculino existe un receptor para la testosterona, que juega un papel fundamental en el desarrollo del cerebro masculino (1). En los transexuales m-f, se ha comprobado que la capacidad de sus receptores cerebrales para unirse a la testosterona está reducida, lo que favorece que su cerebro se desarrolle como femenino (4). En cambio, en los transexuales f-m, existe una variante de un gen, sobre el cual actúan algunas hormonas femeninas, especialmente la progesterona. La disfuncionalidad de este gen tiende a favorecer el desarrollo de un cerebro masculino en un individuo genéticamente XX, es decir genéticamente femenino (4). Esta incongruencia entre sexo psicológico deseado y sexo biológico no deseado, al parecer condicionado en parte por una causa cerebral, puede favorecer, como ya se ha comentado, la disforia de género.

Pero además, también existen diferencias entre el espesor cortical del cerebro de hombres y mujeres, con independencia del volumen cerebral (5). Los transexuales  m-f muestran menor espesor cortical, un signo de feminización. Sin embargo los f-m tienen mayor espesor cortical (1).

También la conectividad cerebral, que se puede definir como la interacción entre la actividad neuronal de regiones del cerebro distantes entre sí, puede estar alterada en los transexuales. Así, en los transexuales m-f la conectividad entre distintos hemisferios está aumentada y en los f-m disminuida (4), lo que ha sido validado en amplias muestras de individuos. Es decir, se han encontrado diferencias objetivas de la conectividad entre transexuales y controles, lo que puede ser atribuido al influjo  de las hormonas sexuales(1)

En resumen, el cerebro de los transexuales, tanto el de los m-f o como el de f-m, no parece que esté globalmente feminizado o masculinizado, pero si muestra una feminización o masculinización selectiva.

A la vista de todo lo anterior nos parece que se puede concluir que no existe un gen específico de la transexualidad, pero que sí existen determinadas alteraciones cerebrales que al interaccionar con las hormonas durante el desarrollo fetal, pueden predisponer a la transexualidad, predisposición que se puede ver favorecida o desfavorecida por las interacciones del transexual con su medio ambiente. En resumen, los factores causales del  transexualismo siguen sin conocerse, aunque parece lo más probable que sea el resultado de la interacción de múltiples factores, biológicos, psicológicos y sociales (6).

Nos parece que conocer estos aspectos biomédicos de la transexualidad pueden ser de interés cuando se trate de realizar un juicio sociológico sobre la misma.

 

Bibliografía

 

1. Smith ES, Junger J, Derntl B, Habel U. The transsexual brain – A review of findings on the neural basis of transsexualism. Neuroscience & Biobehavioral Reviews. 2015; 59: p. 251–266.

2. Brown GR. Gender Identity. Merck Manual Professional Version.

3. Chung WC, Auger AP. Gender differences in neurodevelopment and epigenetics. Pflugers Arch. 2013; 465: p. 573-84.

4. López Moratalla N, Calleja Canelas MD. Transexualidad: una alteración cerebral que comienza a conocerse. Cuadernos de bioética. 2016; 27: p. 81-94.

5. Ingalhalikar M, Smith A, Parker D, Satterthwaite TD, Elliott MA, Ruparel K, et al. Sex differences in the structural connectome of the human brain. Proc Natl Acad Sci U S A. 2014; 111: p. 823-8.

6. Gizewski ER, Krause E, Schlamann M, Happich F, Ladd ME, Forsting M, et al. Specific cerebral activation due to visual erotic stimuli in male-to-female transsexuals compared with male and female controls: an fMRI study. J Sex Med Feb. 2009; 6: p. 440-8.

 

justo aznar Definitiva

Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

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8 comentarios

  1. Alejandro
    Alejandro marzo 03, 02:23

    Disculpen si no he entendido bien y si mi pregunta está un poco desubicada.
    Entonces al tratarse de una cuestión en la gestación,no determinada por algún gen ¿la transexualidad puede prevenirse tomando las medidas y cuidados para el embarazo como son el ácido fólico tal vez?

    Responder a este comentario
    • Cristina Castillo Albarran
      Cristina Castillo Albarran marzo 03, 11:19

      Ciertamente, en lo que a nuestro conocimiento alcanza, no tenemos información sobre si la deficiencia del ácido fólico puede influir en la conformación del cerebro fetal, sin embargo, si que es posible que haya cerebros fetales más o menos sensibles a las acciones hormonales durante el embarazo, que de alguna forma tal vez pudieran influir en su desarrollo funcional. Lo que sí que nos parece es que no hay evidencia médica de que exista un gen de la transexualidad. En este sentido, tampoco nos parece que exista evidencia científica de que se puedan tomar medidas durante el embarazo para prevenir estas interacciones.

      Responder a este comentario
  2. Eduardo Rafael Cuvertino
    Eduardo Rafael Cuvertino julio 22, 03:22

    Entiendo la apreciación de Roberto Flores en tanto el texto señala:”En cambio, en los transexuales f-m, existe una variante de un gen, sobre el cual actúan algunas hormonas femeninas, especialmente la progesterona. La disfuncionalidad de este gen tiende a favorecer el desarrollo de un cerebro masculino en un individuo genéticamente XY, es decir genéticamente femenino (3)”. Parece haber una incongrenca termnológica al señalar que “no hay un gen especifico que determina la tendencia transexual”, pero el texto señala que “hay una disfuncionalidad o una variante de un gen” que permite la declinación en el manejo metabolico hormonal. Me parece correco que se aclare la referencia a”disfuncion y variante genetica”,pues podria entenderse que en realidad existe de fondo un problema con “un gen especifico”. El texto parece contradictorio cuando realiza esta referencia. Un cordial saludo. eduardo..

    Responder a este comentario
    • OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV
      OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV Autor julio 25, 08:44

      en primer lugar muchas gracias por su correo, que como otros muchos que nos llegan, nos ayuda a profundizar en nuestros conocimientos bioéticos y concretamente en este caso sobre la posible fundament6ación genética de la transexualidad.
      Es posible, que no nos hayamos expresado bien en relación con el tema. Ciertamente no existe, en lo que a nuestro conocimiento alcanza, un gen de la transexualidad, pero el que existan polimorfismos en determinados receptores cerebrales de los no nacidos, e incluso también de los nacidos, y que estos puedan responder de forma diferente al influjo hormonal, condicionando una funcionalidad cerebral determinada, no significa que se pueda sugerir la existencia de un gen alterado en la transexualidad. En los polimorfismos, como es este caso, no hay ningún gen alterado que específicamente determine una funcionalidad anómala fenotípica.
      No sé si esto responde a su pregunta pero tenga la seguridad de que no me importa, me complace, seguir comentando con usted estos temas

      Responder a este comentario
    • eduardo
      eduardo julio 29, 04:45

      Estimado Justo, de acuerdo con vuestra aclaración. Veo que en ese eje reflexivo (polimorfismos), puede fundarse apropiadamente la penetración de los factores epigenéticos o favorecedores gatillo, donde ya incluimos aspectos que trascienden la biología. Un cordial saludo.
      Eduardo.

      Responder a este comentario
  3. lilián maría dodera elena
    lilián maría dodera elena julio 22, 00:13

    o sea estaría geneticamente determinada la codificacion a la respuesta hormonal.Esto sería lo biológico. Los estudios, en cuanto a los factores psicológicos y sociales ¿en que plano quedarían ? que desde el punto de vista biológico hubieran personas con capacidad de actitudes en la comunicación o visualización del mundo no suscrito a lo que se entiende por masculino o femenino implicaría necesariamente la homosexualidad o la bisexualidad. ¿Hay estudios con perros por ejemplo? No es que quiera reducirlo a lo animal pero sexo y sexualidad para usted como se explicitan. Estoy confundida.

    Responder a este comentario
  4. Roberto Flores
    Roberto Flores julio 15, 01:03

    hay un error en este texto:En cambio, en los transexuales f-m, existe una variante de un gen, sobre el cual actúan algunas hormonas femeninas, especialmente la progesterona. La disfuncionalidad de este gen tiende a favorecer el desarrollo de un cerebro masculino en un individuo genéticamente XY, es decir genéticamente femenino (3).
    por favor corregir.

    Responder a este comentario

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